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So long, Marianne & Leonard

23:59
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Agost de 2016. A l'illa d'Hidra, un mes després de la mort de Marianne Ihlen, la dona de "So long, Marianne". Al novembre, Leonard Cohen va tornar amb ella, a la foscor de "You want it darker". Quan serem vells com iguanes tindrem la pell clivellada de tanta llum com haurem buscat...

Banda Sonora Original/BSO de l'Elegia d'Atenes: dues versions de "So long, Marianne", una cançó del darrer disc de Leonard Cohen i la bellíssima i tristíssima "O kaimós"...









La platja d'Alexis Zorbàs

23:43
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Agost de 2016. Stoupa, al Peloponès, Grècia. A prop de la platja on ballava Alexis Zorbàs el seu sirtaki. De camí cap a Kardamyli, on es troba la casa de Robert Leigh Fermor. Matí de sol, tarda de tempesta. Els poemes, els llibres i la llum entre els arbres, barrejada amb el blau turquesa del mar.






París era una festa

23:36
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Març 2016. Després del terratrèmol que ho ha sacsejat tot, París... Un pelegrinatge pendent: la primera casa de Hemingway a París, al carrer Cardinal Lemoine, 74, un matí assolellat i fred de primavera. Aquell començament: “Then there was the bad weather. It would come in one day when the fall was over. (…) The leaves lay sodden in the rain and the cold wind would strip the leaves from the trees in the Place Contrescarpe. (…) The Café des Amateurs was the cesspool of the rue Mouffetard, that wonderful narrow crowded market street which led into the Place Contrescarpe”. Aquella lliçó: “Do not worry. You have always written before and you will write now. All you have to do is write one true sentence. Write the truest sentence that you know”. Aquell final, el de París era una festa/A moveable feast, el de la ciutat dels somnis d'aquell poeta de disset anys: “París was never to be the same again although it was always. Paris and you changed as it changed. (…) There is never ending to Paris and the memory of each person who has lived in it differs from that of any other. (…) Paris was always worth it and you received return for whatever you brought to it. But this is how Paris was in the early days when we were very poor and very happy”.  








Beryl & Robert bajo la luna de Deià... Y Laura

23:27
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Agost 2014. Esta es una historia de tres personas, dos mujeres y un hombre. En sus caminos se cruzaron otras mujeres y otros hombres. Amores, traiciones, libros, poemas, un intento de suicidio, escándalos, huidas. Hubo hijos de unos y de otros que crecieron juntos, vidas que se mezclaron formando un extraño dibujo. Pero sólo ellos  fueron tocados por la sombra -luminosa y cruel, exigente- de la Diosa Blanca. Cada uno de ellos tuvo su don y pagó su precio. Los tres: Robert, Beryl y Laura.

Robert y Beryl duermen el sueño eterno bajo la luna de Deià, en el pequeño cementerio de la colina, donde el poeta imaginaba que antaño existió un olvidado templo de su diosa. Deià es aún un remoto pueblo de Mallorca, encaramado en las laderas de una sierra montañosa que desciende suavemente hasta el mar. Un pueblo reservado y fiel a sí mismo, que ha sabido preservar su belleza, su silencio. En la distancia, se esconde la casa de "Canellúñ" (así lo escribía él, a su manera) o Ca n'Alluny, frente al mar de la Serra de Tramuntana y rodeada de olivos. 

Fui hasta allí este verano, una mañana de finales de agosto. Era un viejo sueño: entrar en la casa de Robert Graves, recorrer el jardín y el huerto, sentir su ausencia sólo mitigada por tantos libros inmortales, dejarme llevar por el paisaje, cruzar habitaciones y pasillos donde el tiempo está detenido, fijar en mi memoria todos los detalles de su escritorio… “Analeptic thought”, así lo llamaba él: mirar, tocar, oler, sentir, entrar en el pasado a través de la memoria de las cosas… Ésta es una de las claves de nuestra novela "La llegenda d'Ègara", que tendrá siempre la belleza, la emoción y las imperfecciones de las primeras obras.

Esa casa de Deià fue, aquel día, un buen lugar para soñar otros libros y encontrar el camino para afrontar el reto, libros dignos de él y de nuestros propios sueños… Libros que ahora mismo están tomando forma por fin, en las noches y madrugadas, entre tazas de café y cigarrillos  -y algún que otro whisky, como solía Robert-, bajo una luna muy distinta de la que brilla en Deià.

Antes de que llegara Beryl, aquella fue la casa de Laura y Robert. A Laura Riding le debía Robert, en gran parte, el diseño de la casa: aún se conserva intacto su estudio. Aunque ella estaba ya muy lejos, él jamás tocó nada: un elegante y duro homenaje a la mujer que, como la Diosa, le premió y le castigó, le dio amor y dolor, le llevó a lo más alto y le volvió loco… Laura abrió a Robert el camino hacia la inspiración que necesitaba para su extraño y hermoso libro, “La Diosa Blanca”. Una obra monumental, extravagante, reveladora: conservo como un tesoro un ejemplar muy gastado y anotado, desde 1991...

Por supuesto, Beryl tuvo también su propio estudio en la casa, en un pequeño cuarto de la segunda planta. Ca n'Alluny fue su hogar durante medio siglo, pero nunca fue borrada la huella de Laura.

Después de unas horas en la casa de Graves, llegó por fin el momento de buscarle justo allí donde no está, donde no estuvo nunca nada más que su cuerpo envejecido y frío. Colina arriba, siguiendo por empinadas callejuelas se llega hasta la iglesia y el solitario cementerio de Deià, donde se halla su tumba: turismo literario, funerario, mitómano…

Hay allí una sencilla lápida con su nombre, unas fechas y la palabra mágica escrita sobre el cemento en 1985: “Poeta”. Un último homenaje a la Diosa Blanca: madre, hermana, esposa, amante… y viuda.

A pocos pasos de la tumba de Robert Graves, encontré otra minúscula lápida, casi escondida a los pies de una baranda: la de Beryl (Pritchard), que murió después que Robert, en 2003. Entonces hacía también muchos años ya de la muerte de Laura, en Florida, en 1991. Ella no tiene tumba en Deià ni volvió a ver su luna, aunque, en cierto modo, tampoco se fue nunca.

Sin duda, Robert hubiera visto la mano de la Diosa en los últimos días de su mujer… Una noche de octubre, Beryl -ya con ochenta y ocho años- salió a contemplar la luna llena. Allí empezó su final: a la luz de la luna. Se fracturó la cadera y murió pocas semanas después. Era la última de los tres: Robert, Laura y Beryl. Y bajo la luna de Deià reposa desde entonces.








Dies d'hivern a Roma

23:03
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Gener 2014. Van prenent forma nous projectes, en els que hem estat treballant des de fa mesos. A la foto, l'Olga, a una terrassa romana, a prop de la Piazza de la Rotonda, buscant pistes que ens portaran cap a un nou llibre… Hores i hores de parlar, prendre notes, discutir possibilitats, remenar un munt de llibres… I sobretot d’escoltar la veu interior, aquella que ens porta a triar “el camí del cor”. Ella va aprofitar un viatge familiar per fer algunes recerques i prendre notes per a una nova novel.la. A Roma la van acompanyar uns personatges que van prenent vida dia a dia: quan comencen a tenir vida pròpia és un moment màgic, veus com la seva història pren forma i demana ser escrita. A vegades, com tu vols, d’acord amb el guió que més o menys hem esbossat. Però hi ha moments en què s’escapen i et mostren un camí que no havies imaginat. És aleshores quan saps que has de deixar-te portar, quan t’abandones a la força de les paraules. Un instant en el que sents que estàs a dintre i a fora del llibre al mateix temps, que les peces comencen a encaixar…

Eleusis a Castilfrío

22:55
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Setembre 2013. Una estada a Castilfrío de la Sierra (Soria), on el novel·lista Fernando Sánchez Dragó organitzava els seus "Encuentros Eleusinos". Una trobada de tres dies amb xerrades, debats i reflexions al voltant de l'umbral de la mort, que es va tancar amb una experiència reveladora i transformadora: "el ritual de la pròpia mort".



 
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